Uno de los objetivos del proyecto Pam a Pam es sensibilizar a la comunidad educativa de centros de educación secundaria y ciclos formativos de la Comunitat Valenciana sobre el efecto que nuestros hábitos de consumo pueden tener en la consolidación de un nuevo sistema económico que priorice las necesidades de las personas, el respeto de los Derechos Humanos y la conservación del medio ambiente.

Para ellos, estamos trabajando con diferentes centros educativos de la Comunitat Valenciana. Su alumnado recibe formación sobre la realidad mundial, para que tengan herramientas que les permita identificar las alternativas de consumo responsable, comercio justo y economía solidaria existentes en la Comunitat Valenciana y se conviertan en chinchetas naranjas que nos ayuden a ir completando este mapa.

A los centros que ya formaron parte de la primera fase del programa, el Colegio Santa María de Vila-real, el IES Francisco Figueras Pacheco de Alicant y el CIPFP Ausiàs March de València, este curso se han sumado los centros IES San Vicente Ferrer de Valencia, el IES Misericordia de València, el IES Ramón Cid de Benicarló y CIPFP Batoi de Alcoi.

Como en la anterior edición del proyecto, una vez formado, el alumnado se convertirá en protagonista, pudiendo entrevistar y mapear las iniciativas que tienen en su entorno más cercano.

Aprenden a identificar los 15 criterios que conforman la Economía Social y Solidaria: Proximidad, Comercio Justo, Integración Social, Intercooperación, Transparencia, Participación en redes, Finanzas Éticas, Ecología y Sostenibilidad, Gestión de Residuos, Eficacia Energética, Horquilla Salarial, Desarrollo Personal y Profesional, Equidad de Género, Democracia Interna, Software Libre.

Aprenden sobre el consumo responsable, comprendiendo las desigualdades económicas y sociales, y el reparto injusto de la riqueza entre los llamados países del Sur y del Norte en el mundo. Durante el proceso se hacen conscientes de que no todas las personas en el planeta pueden cubrir sus necesidades básicas y de que las reglas del juego son injustas.

Ese estado de conciencia es el que nos lleva a hacer un cambio en nuestro comportamiento y nos empodera para apostar por iniciativas alternativas que cumplan con los requisitos de la Economía Social y Solidaria que prima a las personas y el planeta por encima de cualquier otro beneficio.